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LA AUTOCONFIANZA EN EL PORTERO DE FÚTBOL

Mi primera publicación relacionada con el mundo del deporte, se tituló: “Soy un máquina”, y era una reflexión, basada en un caso real, acerca de cómo la percepción que tiene uno de sí mismo influye en su rendimiento deportivo. En este caso, se trataba de un joven portero de fútbol, de categoría alevín de primer año, a quien los entrenadores y directivos del club donde jugaba, le obsequiaban constantemente, y desde las categorías iniciales, con comentarios muy positivos acerca de su rendimiento en la portería. “Eres muy buen portero”, “porterazo”, “araña”, “te quiero en mi equipo”, eran algunos de los comentarios con los que se iba a casa el pequeño. A ello, se unía una actitud hacia el trabajo y obediencia a sus entrenadores del jugador que tuvieron en él un gran efecto motivador por los entrenamientos y la competición.

Lo que se había generado en el joven deportista fue una autoconfianza de gran nivel, lo que hacía que el comportamiento del niño en la práctica del fútbol se ajustara a las demandas de sus entrenadores y, si bien es cierto, que su tolerancia a la frustración (hablaremos de ello en otra ocasión) debía ser trabajada para mejorar su gestión, los errores en la ejecución de los movimientos técnicos que caracterizan el puesto de portero no fueron, ni son hoy en día, obstáculo para su desarrollo deportivo.

La autoconfianza es una de las variables psicológicas más importantes en el desempeño deportivo. Es absolutamente determinante en el desarrollo de otras variables psicológicas importantísimas como la motivación y el estrés, los cuales influyen de manera directa en el nivel de activación, la atención y concentración y en el funcionamiento corporal, en definitiva, en el rendimiento deportivo y el funcionamiento general del organismo.

En el contexto de la Psicología del Deporte, el término “autoconfianza” hace referencia a la confianza que tiene un deportista en sus propios recursos para alcanzar el éxito y se basa en una expectativa realista del rendimiento.

En el caso del portero, un buen nivel de autoconfianza es fundamental para, no sólo mantener un nivel atencional ordenado y ajustado a las necesidades del entorno, sino para ser capaz de reaccionar en los momentos clave del partido como puedan ser jugadas a balón parado, contraataques rápidos del contrario, e, incluso, para soportar las críticas del entorno en caso de que se produzcan.

Me viene a la memoria el caso de Karius, portero del Liverpool F.C. en la final de la Champions contra el Real Madrid. Se necesita un buen nivel de autoconfianza para seguir adelante con tu carrera después de semejante escarnio público.

La figura del portero tiene características que la hacen especial, para bien y para mal. A los que les guste destacar, está claro que les encantará ser porteros: visten diferente, juegan diferente, se comunican diferente con sus compañeros, … Sin embargo, es un puesto caracterizado por la soledad, a la que hay que buscar sus puntos positivos, como la excelente colocación en el campo para percibir todo lo que pasa en el partido.

Carmen Pumar-Psicóloga Col.: M-25316

Los psicólogos deportivos nos empeñamos en hacer conscientes a jugadores, entrenadores y, sobre todo, al entorno familiar, que el portero forma parte de un equipo y que, tanto los errores en la ejecución, como los aciertos, son errores y aciertos del equipo; sin embargo, la visibilidad del puesto complica sobremanera este trabajo de concienciación, así que el trabajo de potenciar la autoconfianza en los porteros se convierte en una de las tareas prioritarias tanto del psicólogo deportivo como, sin duda, de los entrenadores y los preparadores de porteros.

Esta es una tarea que se trabaja muy bien en los clinics específicos de porteros ya que el 100% de la atención del personal que trabaja allí está dedicado a esta figura del fútbol y el trabajo psicológico es muy fácil de integrar en los programas de enseñanza.

Tanto los clubes como las federaciones deportivas deben de ponerse las pilas si quieren marcar la diferencia en lo que a desarrollo deportivo integral se refiere y la enseñanza de las variables psicológicas, tanto a jugadores como a entrenadores, se ha convertido ya en un punto diferenciador de la enseñanza del fútbol en las entidades deportivas.

 

 

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