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LA CLAVE DEL ÉXITO: LA PREPARACIÓN (PSICOLÓGICA)

Algo debía de percibir Johan Cruyff cuando apostó por Busquets en la portería en detrimento del mismísimo Zubizarreta. El cambio en la concepción del juego estaba servido y el portero pasaba de estar solo a ser el primer atacante de su equipo.

A esto se unió la imposición en 1992 de la norma de la cesión o sanción de contacto de mano, que la FIFA introdujo debido a los abusos de algunos equipos a jugar bajo estilos marcadamente defensivos que denostaban el juego de ataque.

Lo que está claro es que la concepción del juego ha cambiado en los últimos 20 años y el portero ha tenido que adaptarse a estos cambios, tanto en su entrenamiento físico como mental, para rendir al 100X100 en las competiciones.

En el artículo de hoy, me gustaría señalar algunas técnicas psicológicas que los porteros pueden trabajar para prepararse lo mejor posible ante cada partido.

  1. En primer lugar, conocer perfectamente su lugar: El portero ya no está solo”“.

Se ha hablado en innumerables ocasiones de la “soledad del portero”. Yo creo que tenemos que desechar de una vez por todas esa idea y asumir que el portero es el inicio del ataque, es la primera línea del juego que presentará el equipo y debe estar integrado en él. Qué quiere el entrenador que haga, dependiendo de las circunstancias de cada partido y de cada momento, qué movimientos son los más eficaces para buscar el objetivo marcado al inicio de cada encuentro. La formación teórico-práctica del fútbol y del puesto de portero integrado dentro de un esquema de juego es fundamental. No hay lugar para la improvisación sin conocimiento. Como dice el famoso anuncio: “la potencia sin control no sirve de nada”.

  1. Concentración sin balón. El lugar que ocupa el portero en el campo le da una visión del juego privilegiada; sin embargo, hay que saber “jugar” en los momentos en los que el ataque se encuentra alejado del área. No perder la concentración en esos momentos y seguir “leyendo” el partido sin despistarse. Tener preparados esos momentos puede marcar la diferencia, acortando los tiempos de reacción de movimientos que, de otra manera, se harían más lentos al tener que tomar decisiones viniendo de “estados de despiste”. Es muy importante estar atentos al nivel de activación en estos momentos para no dejarlo bajar y llegar a desconectarse del partido. El nivel de activación es una de las variables psicológicas más importantes y debe trabajarse con ayuda de un psicólogo deportivo, al menos, en los inicios y hasta su total aprendizaje.
  2. Trabajar el liderazgo. El portero debe dar instrucciones claras y precisas al resto de jugadores. Es su responsabilidad mantener la línea defensiva en tensión y el lugar que ocupa le otorga el puesto de líder tanto en el campo como en el vestuario. La comunicación es importantísima en el portero, la transmisión de seguridad en todo momento al resto de compañeros se contagia y si el portero ofrece esa confianza a sus compañeros, éstos jugarán más tranquilos y tomarán decisiones más fácilmente.
  3. Asumir la posibilidad del error. Hay errores en el juego de un equipo que suelen pasar desapercibidos al público debido a la rapidez del juego, pero los errores que pueda cometer un portero, tanto si son propios como si son consecuencias fortuitas del juego, se ven con mayor facilidad con lo que hay que aprender a asumir esta posibilidad y a relativizar su importancia en la vida personal y en las propias emociones para que no afecten al rendimiento durante la competición.
  4. Trabajar “las suplencias”. El portero suplente debe trabajar en los entrenamientos y contribuir al éxito del equipo desde el lugar en el que está en ese momento, es decir, desde el banquillo. No son situaciones fáciles de asumir si se dan con mucha continuidad, pero es indispensable tener la mente fría y trabajar la paciencia. No dar lugar a pensamientos negativos que vayan en contra del propio rendimiento y darse autoinstrucciones, son estrategias muy efectivas en estos casos. El liderazgo tiene que empezar desde el banquillo y hay que pelear la titularidad con positividad y paciencia.
  5. El portero debe enfrentarse a situaciones de dificultad, exigencia, conflicto o frustración capaces de desencadenar enfado, ansiedad o desánimo. y se hace difícil trabajar como uno es capaz de hacerlo. Se hace necesario entrenar habilidades psicológicas que favorezcan el autocontrol emocional. La visualización y la preparación de situaciones de puedan pasar en el partido junto a un grupo de frases para mantener la concentración son herramientas muy eficaces que pueden marcar la diferencia.

Como veis, la preparación psicológica es un complemento importantísimo en el entrenamiento de un portero. No lo dudéis, ¡buscad un psicólogo deportivo que os ayude a mantener en forma vuestro cerebro de portero!

 

Carmen Pumar

Psicóloga Deportiva C.D.E. Unión 2000 Parla

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